¿Quiénes somos?
Somos una comunidad religiosa nacida del corazón de San Juan Bosco y de la
fidelidad creativa de Santa María Dominga Mazzarello. Más allá de nuestras aulas,
formamos parte de una gran red educativa, comunicativa y evangelizadora con un
impacto que trasciende desde las realidades locales hasta el ámbito inspectorial y
mundial, trabajando en sinodalidad con entes y organismos salesianos, civiles y
eclesiales para hacer visible nuestra misión carismática.
Nuestra identidad se fundamenta en un origen divino y providencial. Somos fruto de la
insistencia de María Auxiliadora a Don Bosco: "Cuida de ellos, son mis hijos", y de la
profunda consigna espiritual entregada a Madre Mazzarello: "A ti te los confío". Don
Bosco eligió el nombre de nuestro Instituto porque nos concibió como un monumento
vivo de agradecimiento a la Virgen. Estos mandatos iniciales tomaron tanta fuerza y
convicción que, con el paso de los años, se extendieron por los cinco continentes.
Valdocco y Mornese son los dos grandes referentes de nuestra historia. Representan
esas dos señales que, a la distancia y en la misma longitud de onda, mandaban un
mensaje idéntico: crear para las niñas y jóvenes el mismo ambiente educativo
transformador que ya existía para los muchachos en Turín. El 5 de agosto de 1872, el
primer grupo de mujeres jóvenes religiosas en Mornese pronunció su "sí", dando vida,
forma y desarrollo del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.
Hoy, esos orígenes nos refrescan, desafían y nos invitan de continuo a prolongar con
fidelidad en tierra ecuatoriana —y de manera muy particular en la provincia del Azuay
desde 1936— el Sistema Preventivo. Vivimos bajo la premisa de una evangelización
que educa y una educación que se evangeliza, transmitiendo un patrimonio espiritual
inspirado en la caridad de Cristo, Buen Pastor.
En la actualidad, como hijas e hijos de este legado, continuamos propiciando un
ambiente educativo y pastoral oratoriano, seguro, alegre y de alta calidad académica.
Caminamos junto a las familias cuencanas proponiendo a los niños, niñas y jóvenes el
reto de ser los verdaderos protagonistas de su propia historia, formándolos como
“buenos cristianos y honrados ciudadanos”.
¿Por qué entregamos nuestra vida al servicio de los jóvenes?
Nuestra vocación no nace de una iniciativa puramente humana, sino de un don del
Espíritu Santo y de la intervención directa de María. Dios Padre soñó el Instituto como
una respuesta de salvación a las aspiraciones profundas de los jóvenes. Nos
entregamos a ellos para cooperar en su pleno crecimiento, ayudándoles a descubrir el
sentido de su vida y orientándolos hacia el encuentro con Cristo Jesús, el ser humano
pleno.
El "Da mihi animas cetera tolle" de Don Bosco y el “A ti te las confío” de Madre
Mazzarello, es el núcleo de nuestra misión educativa. Las Constituciones y las LOME
nos impulsan de manera prioritaria al encuentro de las niñas, niños y jóvenes de las
clases populares y especialmente de los más pobres o vulnerables. Buscamos
remover los obstáculos que impiden su crecimiento, promoviendo su dignidad personal
y su ciudadanía evangélica.
Nuestra misión se concreta a través del Sistema Preventivo, el cual constituye tanto
nuestra espiritualidad específica como nuestro método de acción pastoral. Basado en
los pilares de la razón, la religión y el amor, se traduce en una presencia educativa
constante y cercana. Con la sola fuerza de la persuasión y del amor, buscamos ser un
signo y expresión del amor preveniente de Dios, transformando cada obra educativa
en un ambiente oratoriano, alegre, comunitario y generador de esperanza.
¿Y qué viene a continuación?
A continuación, asumimos con profunda gratitud a Dios grandes hitos históricos, la
conmemoración de 154 años de fundación del Instituto de las Hijas de María
Auxiliadora, 150 años de la primera expedición misionera de las Hijas de María
Auxiliadora a América, 124 años de la llegada de las FMA a Ecuador y honramos la
entrega de más de 90 años de presencia de la Comunidad Educativa María
Auxiliadora en la ciudad de Cuenca.
Ante estos horizontes históricos, proyectamos una educación de excelencia con la
formación integral para niñas, niños y jóvenes en competencias y habilidades para
enfrentar un mundo competitivo, desarrollamos competencias digitales sólidas,
desarrollo del pensamiento; cultivamos habilidades relacionales profundas y una sólida
dimensión espiritual, acompañamos el diseño y la vivencia del Proyecto Personal de
Vida y garantizamos altas competencias comunicativas en el idioma inglés.